El almacenamiento con baterías está acelerando su desarrollo en España, con nuevos proyectos y fórmulas de financiación que muestran una progresiva maduración del mercado. Para las empresas, una batería ya no tiene por qué utilizarse únicamente para almacenar la energía sobrante de una instalación fotovoltaica.Analizando la curva real de consumo, puede utilizarse para reducir picos de potencia, aumentar el autoconsumo, desplazar consumo entre horarios y mejorar la gestión energética. En Baleares esta posibilidad resulta especialmente interesante para hoteles, instalaciones de frío industrial y...
Govern y Consell han formalizado la cesión de 33.131 m² en Sant Ferran para promover 323 viviendas públicas, un proyecto de suficiente escala como para que las decisiones energéticas tomadas durante su diseño tengan consecuencias durante décadas.
Las instalaciones de frío industrial no solo consumen electricidad: durante su funcionamiento también expulsan grandes cantidades de calor. Nuevos proyectos industriales están demostrando que parte de esa energía puede recuperarse y aprovecharse mediante bombas de calor para producir agua caliente o cubrir otros procesos térmicos.
Dos empresas optan a gestionar la instalación náutico-deportiva del puerto de Eivissa en una concesión que puede alcanzar los 25 años. El proyecto contempla la modernización de las instalaciones e incorpora necesidades relacionadas con suministro eléctrico, agua, edificios, restauración y recarga eléctrica para embarcaciones.
La Comisión del Impuesto de Turismo Sostenible ha aprobado impulsar 65 nuevos proyectos por 199,8 millones de euros en Baleares. Entre las actuaciones aparecen ámbitos como agua y movilidad, estrechamente ligados al consumo energético.
Baleares ya supera las 30.000 instalaciones particulares de autoconsumo y los 300 MW de potencia instalada, una cifra que confirma la consolidación de la fotovoltaica en las islas. Pero a medida que el mercado madura aparece un nuevo reto: no basta con producir energía solar, hay que aprovecharla bien.
La creciente preocupación por la sequía vuelve a poner sobre la mesa una relación que muchas empresas pasan por alto: consumir agua también significa consumir energía. Bombeo, producción de agua, climatización, refrigeración y otros procesos están estrechamente relacionados. En Mallorca, donde el verano combina elevada demanda turística, calor y presión sobre los recursos hídricos, analizar conjuntamente agua y energía puede descubrir nuevas oportunidades de ahorro y mejorar la resiliencia de hoteles, restauración, industria y otras instalaciones.
La Autoridad Portuaria de Baleares ha presentado nuevas herramientas digitales destinadas a reforzar la sostenibilidad y la gestión ambiental de los puertos de las islas. La iniciativa refleja una tendencia que va mucho más allá del sector portuario: medir consumos, recopilar datos y monitorizar instalaciones se está convirtiendo en una pieza fundamental para detectar ineficiencias y tomar mejores decisiones. Para empresas de Mallorca, la digitalización energética permite pasar de simplemente recibir una factura a entender cuándo, dónde y cómo se consume la energía para actuar sobre ella.
La Autoridad Portuaria de Baleares impulsa la renovación del restaurante de la Punta del Gas, en Palma, incorporando mejoras en instalaciones eléctricas, climatización y una planta fotovoltaica para autoconsumo. El proyecto muestra cómo hoteles, restaurantes y edificios terciarios pueden aprovechar una reforma para reducir consumo, mejorar su eficiencia energética y contener costes futuros.